miércoles, 6 de julio de 2011

Mulhacen 3.482 m desde la Hoya del Portillo.

Tras un intento fallido de ascender al Mulhacen en junio de 2010 debido a un temporal que nos sorprendió con nieve por encima de los 2.500 metros, este año hemos vuelto a las Alpujarras granadinas con fuerzas renovadas para enfrentarnos al gigante más gigante de la Península Ibérica, el Mulhacen con 3.482m.

Capileira.

En principio el plan era subir al refugio de Poqueira donde dormiríamos para al día siguiente ascender a la cumbre del Mulhacen y volver, ese mismo día, al punto de partida, la Hoya del Portillo. No pudo ser así porque el refugio de Poqueira se encontraba completo en la noche del sábado así que no quedó más remedio que hacerlo todo del tirón Hoya del Portillo-Mulhacen-La Caldera-Refugio de Poqueira-Hoya del Portillo.

Amanece en el Veleta.

El domingo 3 de julio madrugamos bastante, a las 06:15 horas ya estábamos andando, el día amanecía algo nublado y al sol le costaba apretar, paralelamente a ello conforme íbamos ganando altura se iba haciendo más intenso un viento que no nos abandonaría prácticamente en toda la ruta, de hecho habían previstas rachas de viento de 60 km/h.

El principio de la ruta se hizo sin ninguna dificultad por la senda del Alto del Chorrillo. Una vez que llegamos al cruce con los caminos que se dirigen a La Caldera y al Veleta por un lado y al refugio de Poqueira por otro, cogimos la loma del Mulhacen que directamente nos conduciría a su cumbre.

Llegando a la loma del Mulhacen.

Poco a poco íbamos ganando altitud y el grupo se portaba muy bien, todos íbamos a una, alrededor de los 3.000 metros el viento ya venía bastante frío y a pesar del esfuerzo de la subida se echaba de menos alguna capa de ropa así que paramos y procedimos a ponernos forros polares, guantes y gorros.

Abrigándonos.

Continuamos la ascensión disfrutando de las maravillosas vistas que nos íbamos encontrando, había más nieve de la que en principio nos esperábamos encontrar para la altura del año en la que estábamos. La nieve se concentraba principalmente en la zona del veleta y en las caras nortes, de hecho la carretera del veleta permanecía cortada por la nieve. Nosotros en la ruta realizada no tuvimos ningún problema, únicamente en la bajada del barranco del Poqueira tuvimos que atravesar algún que otro nevero, que se agradeció para quitarnos el mono, de todas maneras no había ningún problema para rodearlo.

Panorámica del Veleta al Caballo con la Caldera en primer plano.

Conforme íbamos ascendiendo, el viento y la altitud hacían que nos sintiéramos algo mareados, se notaba que ya íbamos ganando altura. Antes de llegar al Mulhacen, llegamos al falso Mulhacen, aquí el viento era muy intenso. Ya llevábamos un rato largo andando así que decidimos protegernos del viento en este punto y almorzar, nos lo teníamos merecido. Una vez que almorzamos encaramos definitivamente la subida al Mulhacen, la llegada a este punto siempre es gratificante y más ese día que nos acompañaban Juanita y Paco (Fracho), veteranos del club Hinneni, ambos un ejemplo a seguir, ojala nosotros también lleguemos a sus edades con la fortaleza que ellos tienen.

Mulhacen 3.482 metros.

Una vez observadas las vistas y hechas las fotos de rigor nos dispusimos a bajar al refugio de la Caldera contemplando de paso las paredes norte del Mulhacen y la Alcazaba desde el collado del Ciervo o de la Mosca.

Laguna de la Mosca con la Vereda de la Estrella al fondo.

Veleta con La Caldera en primer plano.

Caras nortes del Mulhacen y La Alcazaba con la Laguna de la Mosca en la parte inferior izquierda.

Tras reponer energías en el refugio de la Caldera contemplamos el maravilloso aspecto de la Laguna de la Caldera con una gran cantidad de nieve para la época del año en la que nos encontramos y hecho esto nos dispusimos a bajar por el barranco de Poqueira al refugio del mismo nombre.

Mulhacen desde La Caldera.

En la bajada, las piernas ya se iban resintiendo un poco de tanta bajada pero poco a poco al final llegamos al refugio. Aquí comimos, celebramos la ascensión, como no, con una cerveza alhambra y pudimos degustar un buenísimo plato de lentejas hecho en el refugio.

La Caldera.

Tras comer, sin perder ni un momento, había que volver a Jumilla en el mismo día, nos dispusimos a volver a la Hoya del Portillo por el alto del Chorrillo, despidiéndonos así hasta una nueva ocasión de esta espectacular sierra.

Datos técnicos de la ruta:

- Desnivel de subida: 1.710 m.
- Desnivel de bajada: 1.710 m.
- Cotas de interés: Mulhacen 3.483 m.
- Distancia total: 27,7 km.
- Tiempo total sin paradas: 07 h 27 min.
- Tiempo total con paradas: 10 h 35 min.
- Tiempos con paradas:
* Hoya del Portillo-Mulhacen: 04 h 30 min.
* Mulhacen – La Caldera: 55 min.
* La Caldera – Refugio de Poquiera: 01 h 25 min.
* Refugio de Poqueira – Hoya del Portillo: 02 h 10 min.



jueves, 23 de junio de 2011

Jumilla en primavera. (2011)

Con esta entrada no me voy a extender escribiendo, prefiero pasar directamente a estas imágenes, tomadas durante la primavera de este año 2011 exclusivamente en el término municipal de Jumilla. Espero que os gusten.

Cielo tormentoso.

Orquidea (Ophrys fusca) de Santa Ana.

Amentos de encina (Quercus ilex) en la Sierra del Carche.

Niebla matutina en la sierra de la Cingla.

Ababol (Papaver rhoeas) en las Puntillas.

Reseda en las Puntillas.

Avena.

Mohino (Anacyclus clavatus) con insecto.

Atardece en la balsa de Gaitan.

Madreselva (Lonicera implexa) de la sierra del Carche.

Jara (cistus laurifolius) con insectos en la sierra del Carche.

Arociris en la sierra de la Caballera.

domingo, 19 de junio de 2011

La Sagra 2.383 m. Bosque vertical-Collado de las Viboras.

Hacía ya tiempo que le tenía ganas a esta ruta, finalmente el pasado día 9 de junio de 2011, coincidiendo con el día de la Región de Murcia, José Manuel “Pana”, Juanjo y yo nos decidimos realizarla, antes de que apretaran las calores estivales que ya estamos sufriendo.

Como de costumbre madrugamos y nos dirigimos a los collados de La Sagra donde dejaríamos el vehículo. Desde bastante antes de llegar a este punto, La Sagra ya se divisa, esa gigantesca mole resulta bella y atractiva para los que nos gusta el montañismo, una vez que la hemos divisado no podemos dejar de contemplarla y admirarla.

Bosque de pino laricio cerca del bosque vertical.

Una vez en los collados de La Sagra, aparcado el vehículo, con buen día y a buena hora, nos dispusimos a realizar la ruta. El principio es llano e incluso con un poco de bajada, transitamos por una zona hermosa y de densa de vegetación, pudimos incluso divisar un águila calzada y fugaz jabalí con sus rayones que se cruzó delante de nosotros entre la espesura.

Pino laricio 01.

Hasta el collado Blanco, el terreno es llano, con un poco de bajada y algún que otro repecho, sobretodo al final, ya cerca del collado. Este tramo nos permite entrar en calor antes de abordar lo que se nos avecina, el bosque vertical.

El bosque vertical es como su propio nombre indica un bosque de pino laricio (pinus nigra) en una elevada pendiente. El bosque de pinos nos acompaña hasta aproximadamente los 2.000 metros y cabe destacar el gran porte de algunos de estos ejemplares sobretodo en aquellas zonas donde la explotación maderera no ha llegado.

Cumbre de La Sagra. 2.383 m.

Aquí el terreno se encajona y se empina, las pulsaciones se van para arriba y el sudor brota por todas partes, pero eso no impide el disfrutar de esta subida que nos deja en un collado a unos 2.000 metros de altitud donde pudimos disfrutar de los vuelos del buitre leonado y algún que otro cuervo.

Descenso hacia el collado de las Víboras.

Una vez hidratados y abrigados un poco, pues el aire venía algo frío, nos dispusimos a ascender los algo más de 300 metros de desnivel que nos quedaban hasta la cima. En esta zona la vegetación ya cada vez es más escasa, dejando paso a una vegetación herbácea y arbustiva de poca altura fiel reflejo de los rigores del invierno a estas alturas. Cabría citar también algún que otro pino laricio “despistado” que se ha colado a una altura de cierta envergadura y que con sus formas y portes nos dan una idea de los rigores que han tenido que sufrir en su larga existencia a esas alturas. Si pudieran contarnos sus vivencias…

Pino laricio 02.

Antes de llegar a la cima se pasa por la antecima de La Sagra, a muy poca distancia de la cumbre principal. Una vez en la cumbre, como de costumbre, la foto de rigor, abrigarse, un pastel de carne murciano para adentro y vino de jumilla, pienso que me lo merecía.

El descenso decidimos realizarlo por el collado de las Víboras, de camino a este pasamos por al lado del comienzo de la popular Pedriza, que según hemos oído está algo desmejorada. En el trayecto al collado nos sorprendió la multitud de senderos que aparecen por todas partes dando la sensación en algunos tramos de paisaje algo degradado. Estaría bien señalizar una senda principal y que todos intentáramos utilizar los mismos senderos, la sierra nos lo agradecería.

Vista desde el collado de las Víboras.

Una vez en el collado de las Viboras, tomamos camino del punto de partida, disfrutando nuevamente de la espesa vegetación que esconde la sierra.

Hasta siempre Sagra, pronto volveremos.

Ficha ténica:

Distancia: 14,3 km.

Tiempo andando: 3h43min.

Desnivel positivo: 993 metros.

Cota máxima: 2.383 metros

Ortofoto con track.

Perfil.

domingo, 5 de junio de 2011

Huelga Utrera - Piedra Dionisia (1.660 m)

El pasado fin de semana del 28 y 29 de mayo, Mada, José Javier, Ana y yo pasamos un bonito fin de semana en la sierra del Segura, en concreto en la zona de La Donar. Aquí la sierra del Segura nos muestra su configuración más laberíntica, una configuración que te hace sentirte lejos de casi todo pero cerca de lo que más te gusta y que a la vez te inunda de una paz que se hecha de menos en otros lugares.

Valle río Segura.

La primavera se mostraba en todo su esplendor lo que hacía que la vegetación estuviera exuberante mostrando un verde intenso que no era otro cosa que el anuncio de la vida que se esconde en estos rincones.

Senda río Segura.

Nos propusimos hacer una ruta que asciende desde Huelga Utrera por el cauce del río Segura, dirección Pontones pero desviándonos bastante antes a la aldea de Poyotello para desde aquí subir a la vecina Piedra Dionisia (1.660 m) donde tener una bonita perspectiva del valle del río Segura.

Madreselva esplendida (Lonicera splendida)

Durante la ascensión pudimos disfrutar de especies tales como avellanos, arces de granada, nogales, etc., indicios de la elevada pluviometría que se da en estos valles encajonados del río Segura, asimismo pudimos contemplar durante todo el recorrido los vuelos de los buitres leonados que encontraban alojamiento en las buitreras de los alrededores.

Cascada agua.

Debido al calor reinante, nos lo tomamos con calma y disfrutamos del paisaje, el agua y el recorrido. En el trayecto pudimos divisar una cascada que parecía un oasis de frescor en un rincón paradisiaco, también tuvimos la ocasión de contemplar la cueva del agua, fascinante oquedad con un curso de agua en su interior en la que los elementos parecen ser uno solo. Donde roca y agua, responsables en gran parte del moldeado de estas sierras, parecen fundirse.

Cueva del agua 01.

Cueva del agua 02.

Una vez llegados a Poyotello el paisaje ya se tornaba mucho más despejado de vegetación, la altura se dejaba notar, nos recibía un pueblo tranquilo y acogedor que cualquiera habría deseado como lugar de retiro donde descansar, meditar y contemplar lo bonito del paisaje que le rodea, sobretodo en aquellas fechas más hostiles del invierno donde la sensación de aislamiento debe ser mayor.

Llegado a este punto decidimos subir a la vecina Piedra Dionisia (1.660 m), punto desde que suponíamos podríamos divisar el valle del río Segura y una panorámica espectacular de la inmensidad que nos rodeaba.

En esta zona ya sin arbolada el sol se pegaba con ganas pero la leve brisa que soplaba hacía que la subida fuera más llevadera. La montaña nos mostraba una bonita alfombra multicolor de pequeñas florecillas y gramíneas que aprovechaban las calores para desprender su polen y de esta manera cumplir con los destinos de la vida, la fecundación, de paso también iban generando unas leves molestias de alergia a las que ya estamos acostumbrados a sobreponernos, la ganas de monte siempre puede más que las alergias.

Subiendo a Piedra Dionisia.

En la cumbre como era de esperar la vista era majestuosa, una sucesión de montañas y valles que se perdía en el infinito, un paisaje que invitaba a meditar, a descansar; simplemente a estar allí y dedicarse a contemplar.

Piedra Dionisia. 1.660 m.

Muchas gracias Ana, Mada y Jose Javier.

Datos técnicos:

Tiempo andando: 04h52min.
Desnivel positivo: 730 m.
Distancia: 16,5 km.

Track Huelga Utrera - Piedra Dionisia

Perfil Huelga Utrera - Piedra Dionisia.

lunes, 30 de mayo de 2011

Actos Día Mundial del Medio Ambiente 2011.

Con motivo de la de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, la Asociación Naturalista de Jumilla STIPA ha organizado los dos siguientes actos:

Viernes 3 de junio de 2011, en el aula CAM de Jumilla a las 20:00h.:

Conferencia: “Conservación ex – situ del Quebrantahuesos en Andalucía.”

A cargo de D. Francisco Rodríguez Peinado, biólogo y coordinador técnico del centro de cría del Quebrantahuesos de Cazorla (Jaén). Perteneciente a la fundación Gypaetus.

Lunes 6 de junio de 2011, en el aula CAM de Jumilla a las 20:00h.:

En colaboración con el cineclub “Interiores” de Jumilla, proyección de la película:

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Película dirigida por Yann Arthus-Bertrand en la que con sus imágenes inéditas de más de 50 países vistos desde el cielo, comparte con nosotros su capacidad de asombro y también sus preocupaciones, colocando de esta manera una piedra en el edificio que tenemos que reconstruir, todos juntos.

lunes, 23 de mayo de 2011

Sierra de Ricote - Fuente Caputa

El pasado sábado 21 de mayo de 2011, José Manuel (Pana) y yo nos dispusimos a realizar una ruta en bicicleta de montaña que ya llevaba rondando bastante tiempo por nuestras cabezas, la sierra de Ricote, en el corazón de la Región de Murcia.

Esta sierra ya es una vieja conocida nuestra, la hemos visitado en numerosas ocasiones pero siempre para hacer rutas a pié por sitios tales como la senda de “Los Cuernos”, el barranco del pozo, la senda de los Moriscos, etc, pero nunca la hemos visitado para realizar una ruta en la bicicleta y la vedad es que teníamos muchas ganas.

La ruta la comenzamos en Yéchar, pedanía de Mula, desde aquí nos dirigimos al collado Blanco a 540 metros de altitud, desnivelando unos 250 metros y pasando por las casas de Patruena y la casa forestal de La Venancia. En este primer tramo las sensaciones son bastante buenas, acabamos de empezar y no se puede esperar lo contrario, con un ritmo cómodo llegamos al collado sin ninguna dificultad que reseñar salvo algún tramo de camino muy pedregoso al principio y una rampa hormigonada de elevada pendiente que nos va sirviendo de anticipo de lo que nos encontraríamos más adelante.

Una vez pasado el collado Blanco nos dirigimos a la Casa Forestal de La Calera por una bajada con unas muy bonitas vistas a la umbría del Cajal y a las cárcavas originadas en el fondo de los barrancos. Cabe resaltar la belleza de estas vistas en las que parece mezclarse la aridez del territorio en el que nos encontramos con la exuberante vegetación que esconde la umbría de esta sierra.

A partir de la casa forestal de La Calera la cosa cambia y ya se inicia una subida continua hasta la cumbre de la Sierra de Ricote, Los Almeces de 1.123 metros. La subida la podríamos dividir en dos tramos, el primero de unos 6,5 kilómetros hasta el collado de Linuesa en el que se desnivelan unos 450 metros y el segundo desde este punto hasta la cima en el que se desnivelan unos 260 metros en solo 2,5 kilómetros.

El primer tramo lo subimos sin ninguna dificultad, José Manuel y yo nos entendemos con el ritmo y la subida se hace cómoda por lo que podemos aprovechar para disfrutar de las bonitas vistas que nos depara la umbría de esta sierra, el Saltador de Marin, la espectacular Peña Llosca, la Peña Lisa…

Una vez en el collado Linuesa, iniciamos un duro ascenso en el que mi “compi” parece distanciarse un poco, yo sigo a lo mío, 2,5 kilómetros con las pendientes a las que nos enfrentamos se pueden hacer muy largos.

Una vez en la cima nos disponemos a tomar algo rápido, en la sombra hace un poquillo de fresco. La verdad es que la cima no es muy bonita, está plagada de antenas, echamos de menos poder almorzar en el vecino pico situado un poco más hacia el oeste, en plena cuerda, mucho más montañero, bonito y virgen.

Pico de Los Almeces (sin antenas)

Una vez hemos almorzado regresamos en una vertiginosa bajada al collado Linuesa donde reparamos un pinchazo y continuamos hacia el collado del Moro, a partir de este punto vamos a recorrer una zona de la sierra de Ricote totalmente desconocida para nosotros. El descenso es entretenido, transitamos por una zona muy tranquila y aparentemente poco transitado aunque nos encontramos a dos ciclistas, finalmente salimos de esta bonita sierra y llegamos al campo de Cagitan.

Estribaciones occidentales de la sierra con el Campo de Cagitan al fondo.

El campo de Cagitan nos recuerda bastante a Jumilla, es una planicie con cultivos de secano, almendros, cereales, incluso vid, poco antropizada, salpicada de casas de campo que por un momento nos hace creer que estamos en nuestra localidad.

Rambla de Perea.

Ya de camino a Yéchar llegamos a Fuente Caputa, manantial situado en la rambla de Perea. Este espacio natural es una zona húmeda que aguas abajo de la fuente configura una zona de gran valor ambiental y paisajístico, recomiendo su visita.

Charca en rambla de Perea con canal del Taibilla al fondo.

Una vez dejamos atrás Fuente Caputa, iniciamos una breve subida, aunque para las piernas no parece que sea muy breve, por carretera asfaltada, para a continuación, dejarnos caer en un descenso muy cómodo al punto de salida.

Ficha técnica:

Distancia: 54,5 km.
Desnivel positivo: 1.230 metros.
Tiempo activo: 03h16min.



Mapa ruta.

Perfil ruta.

domingo, 15 de mayo de 2011

Las orquídeas. Ingeniería botánica.

Llegó el momento de escribir algo sobre estas fascinantes plantas, las orquídeas. Como todos sabéis, las plantas para su polinización, en un gran número de casos, necesitan de los insectos para su polinización, se dice que son “entomófilas”.

Cephalanthera longifolia
Sierra del Segura

La forma de atraer a los insectos es básicamente por el olor y los colores de las flores, pero sobretodo por la recompensa que estos se llevan cuando se van cargados de néctar.

Ophrys fusca
Sierra de Santa Ana - Jumilla


Producir el néctar por las plantas supone un gran esfuerzo energético para la misma y aquí es donde entran en juego las orquídeas. Estás han evolucionado de manera que lo que hacen es engañar a los insectos, no los recompensan con néctar y así se ahorran ese esfuerzo, los atraen con poderosos señuelos visuales, táctiles, olfativos o incluso sexuales, pero después el insecto no tiene ninguna recompensa.

Ophrys fusca
Sierra de Santa Ana - Jumilla

Esta atracción suele ser mucho más específica que en el resto plantas, es decir, se aseguran una especie polinizadora determinada, para ello utilizan señuelos muy específicos, con una determinada olor, un determinado diseño, etc.

Ophrys tenthredinifer
Sierra de Santa Ana - Jumilla


Por ejemplo, en el caso de algunas de las fotos que os muestro, el labelo, que es el pétalo más grande, se asemeja a una abeja hembra que está con la cabeza metida entre los sépalos de una flor lo que hace que las abejas macho se sientan atraídas.


Ophrys scolopax
Sierra del Segura

Como os decía, todo resulta ser un engaño, como os podéis imaginar el insecto se va un poco enfadado y precisamente no se le ocurrirá entrar en otra flor que esté situada al lado, al final entrará en otra flor, una vez que se le halla pasado el enfado, pero seguramente más alejada. Esto es otra maravilla de la evolución, pues de esta manera la orquídea en cuestión se garantiza que la fecundación se realizará en flores alejadas a la inicial evitando la monogamía y obteniendo de esta manera semillas con mayor capacidad para desarrollarse de una manera eficaz.

Ophrys scolopax
Sierra del Segura

Pues eso, una maravilla de la evolución.